Cosas que no debe hacer el personal de restaurantes y bares

 

Hay cosas que a todos nos molestan cuando vamos a algunos restaurantes y bares, y generalmente tienen que ver con el servicio. Es normal que todos tengamos días malos y, por ejemplo, los meseros no estén de mucho humor para atender a quienes necesitan su servicio. Sin embargo, hay una diferencia entre eso y que el servicio del restaurant o bar que posees sea malo. Por ello, veremos una lista de las cosas que deben tener en cuenta las personas que trabajan en bares y restaurantes.

  1. No dejes que nadie entre al restaurant sin darle una cálida bienvenida: muchos de nosotros podemos ignorar a quienes nos saludan gustosos en la puerta, pero tener a alguien que te dé la bienvenida es un indicio de que vas a recibir un servicio de buen nivel, por lo que no hay que subestimarlo.
  2. No hagas sentir mal a los solteros: no hay nada más molesto que ir solo a un restaurante y que lo primero que el mesero diga sea: “¿Está esperando a alguien más? Pregunta si tiene una reservación y, si no, invítalo a que se siente en el bar, pues quizá sea más cómodo para esa persona.
  3. Nunca impidas que se sienten tres invitados porque el cuarto no ha llegado: esto es algo que nunca he comprendido del todo. Si hiciste una reservación para cuatro y la mayoría ya está ahí, ¿por qué seguir esperando afuera? Cuando algo así me sucede no dudo en reportarlo en las redes sociales.
  4. Si la mesa no está lista dentro de un periodo de tiempo razonable, invita a tus clientes una bebida gratuita o algún aperitivo. Puede que estén muy cansados, hambrientos o con sed, y tienen todo el derecho a poder calmarlos de forma temporal, en lo que esperan su mesa.
  5. Las mesas deben estar niveladas sin que nadie tenga que pedirlo. Si ves que alguna de ellas está así, arréglala antes de que los invitados se sienten, si es posible. Si no, explícales la situación y pide que te den un poco de permiso. Seguramente lo agradecerán, ya que no hay nada más molesto que una mesa que se mueve.
  6. No te presentes con tu nombre completo. Y si lo haces, mantente con seriedad. Muchos de los clientes no están esperando, y ciertamente no desean recibir, bromas, halagos o coqueteos. No quiere decir que seas estirado, pero sí que mantengas tu cordialidad al margen de lo molesto, pues esto nunca puede ser bueno.
  7. No interrumpas una conversación. No hay motivo que valga, ni siquiera el menú o los especiales de la carta, para cortar una conversación. No puedes saber si lo que están diciendo tus clientes sea importante, por lo que es mejor esperar el momento adecuado para acercarse de forma conveniente, sin que su charla quede en suspenso.
  8. No recites los especiales de forma automática, dramática, como robot o muy rápido. No es un soliloquio y tampoco una audición para un papel. Sólo dilo de forma clara y sencilla, aunque tampoco con aburrimiento, pues nadie te prestará atención. Digo, es un menú, ¿qué tan difícil puede ser?
  9. No dejes ver cuáles son tus preferencias personales cuando expliques los especiales. Esto sólo es permitido si te lo solicitan pues, de otro modo, estás condicionando el gusto del cliente y, si no es de su agrado, puede que tampoco a ti te guste la propina que te deje. Mejor, déjalo a su propia elección.
  10. No presiones con las langostas. No digas: “sólo nos quedan dos langostas”, incluso si es verdad que sólo quedan dos de ellas. A ninguna persona le gusta que la presionen para tomar una decisión, y menos cuando va a un sitio para relajarse un rato comiendo algo que le guste.
  11. No toques la parte superior de los vasos de agua, ni de ningún otro recipiente. Esto es más por higiene que por otra cosa. Puede que tengas las manos impecables, pero seamos honestos: ¿a quién le gusta beber de un sitio en donde alguien desconocido puso las manos? Mejor evita momentos incómodos tomando la cristalería por la parte inferior.
  12. Cuando te acerques a preguntar: ¿cómo va todo? O ¿cómo estuvo la comida? Escucha la respuesta con atención y arregla cualquier cosa que no haya estado bien y que todavía puedas arreglar. Si ves que ya no es posible, asegúrales que no es algo que se vaya a repetir en su siguiente visita, para que regresen.
  13. Nunca digas: “no lo sé” a ninguna pregunta sin que vaya acompañado de “en un momento lo averiguo”. Puede que no haya forma de que se solucione la pregunta que tienen, pero al menos tendrás la voluntad y el interés por tus clientes, lo cual te lo agradecerán.

 

Recuerda que una de las prioridades en los buenos restaurantes y bares es la atención que reciben sus invitados, así que no dudes en poner en práctica estos consejos.