René Escobar: un ejemplo a seguir

Desde niño tenía la ilusión de crear un mejor mundo para los demás. Un espacio que no necesariamente frenara el desarrollo de algunos en bienestar de la otra mitad. No. Las cosas que uno hace, las que más ama y disfruta, son las que hace por los demás. René Escobar es una persona consciente de los problemas que más afectan a la población mexicana, tales como la pobreza extrema, el desempleo, la enfermedad, y que su labor es la de ayudar para que todos tengan una mejor calidad de vida, sin importar que en el camino para lograrlo haya que dejar motivos personales.

La filantropía no tiene por qué ser exclusiva de un grupo de personas con solvencia económica, tampoco una tarea obligatoria o en la que se busque una recompensa. Ayudar a otros es una labor desinteresada que brinda satisfacción en el hecho mismo de hacerla. Siguiendo este tenor, René Escobar ha apoyado iniciativas con causa social como Fundación Dr. Sonrisas, encargada de llevar tratamiento y entretenimiento a niños con enfermedades terminales de bajos recursos.

“Colaborar con asociaciones como el Dr. Sonrisas me ha permitido crecer como ser humano, pues la enfermedad nos hace percatarnos de nuestra vulnerabilidad y nos enseña a ser solidarios. Algo que sin duda debemos de llevar a todos los ámbitos de nuestra vida”, mencionó Escobar. Resaltó también que nunca es demasiado tarde para abrazar a los nuestros, de darles un espacio entre nuestra agitada agenda cotidiana, pues son nuestros seres queridos lo más valioso que tenemos en la vida, un detalle que aprendió al estar en contacto con estos niños que no superan los diez años de edad y que se encuentran en la parte final de sus días.

En ocasiones, la naturaleza o la vida nos tienen preparadas cosas que nosotros mismos no somos capaces de controlar. Enfermedades como el cáncer en infantes nos hace pensar de inmediato que es algo injusto, cuando a la par del sufrimiento de estos pequeños existen un sinfín de delincuentes o personas sin escrúpulos caminando en el mundo con completa libertad y en perfecto estado de salud. Sin embargo, debemos de considerar que no hay culpables en ese tipo de situaciones, sólo nos queda ayudar y dar a los más precarios un empujón que les recuerde la belleza y grandiosidad de la vida. Apuesto que más que sonrisas, cada una de esas personas nos dará su agradecimiento más profundo y sincero.